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EDITORIALES
Orígenes del Carnaval

Año con año, en la semana previa a la Cuaresma, acontece el Carnaval en distintos lugares del país y del mundo. El de nuestra ciudad, por ejemplo, destaca entre celebraciones similares y se coloca en el gusto de todo público debido al carácter familiar que lo distingue.

Hay diferentes versiones sobre la génesis de esta festividad, empezando por su nombre. Las teorías sobre el origen etimológico de la palabra carnaval van desde los mandatos de la Iglesia católica del medioevo hasta las asociaciones fonéticas con los nombres de dioses paganos de Roma, Grecia e India.

Se cree que puede venir del latín carne levare (“dejar la carne”), que es lo que manda la Cuaresma. El papa San Gregorio “El Grande” denominó al domingo antes del inicio de la Cuaresma dominica ad carnes levandas, en donde se formaría carne levamen y finalmente carnevale. Estas etimologías explicarían el sentido de la festividad: el exceso de placeres antes de la renuncia temporal a ellos.

Una etimología que encaja más con las actividades realizadas durante esta fiesta es la derivada del latín carrus navales (carro naval), que se refiere al barco con ruedas construido para las celebraciones de primavera del Imperio Romano en los pueblos celtas. En él se paseaba la figura de Momo, dios de la locura, que con bailes y bromas se encargaba de divertir a los dioses del Olimpo. La gente del pueblo salía a venerarlo, cantarle y bailarle.

Uruguay también es reconocido por su Carnaval en Montevideo. La Asamblea General de la Unión de Ciudades Capitales de Iberoamérica eligió esta ciudad como la Capital Iberoamericana del Carnaval, donde se complementan las raíces afroamericanas de la época colonial —con sus bailes, cantos y trajes típicos— y las “murgas” de origen español, caracterizadas por el humor y la sátira social y política.

En Perú, cada una de sus distintas regiones celebra entremezclando lo místico y lo natural con la dualidad religiosa-pagana, parte de los orígenes del festejo. Los bailes son más teatrales, siendo las comparsas compuestas sólo por jóvenes solteros que al compás de diversas canciones bailan alegremente sin detenerse en un recorrido por plazas y calles, envueltos en una competencia por retar la residencia del sexo opuesto.

Cruzando el Océano Atlántico, en Francia se festeja el famoso “Mardi Gras”, que los exploradores trajeron en el año de 1699 como costumbre a América, específicamente Nueva Orleans. Con el paso del tiempo, otras regiones de Estados Unidos adoptaron la celebración.

En nuestro país, miles de turistas disfrutan el fin de semana en los carnavales de Veracruz y Mazatlán, en las playas del Golfo de México y del Océano Pacífico, respectivamente. En el puerto jarocho la fiesta se abre con “la quema del mal humor”, al igual que en Mérida, y termina un día antes de la celebración religiosa del Miércoles de Ceniza.

El Carnaval alrededor del mundo es un mosaico del mestizaje, de la unión de costumbres extranjeras con las nativas, en la cual se forjó la cultura de los diferentes países. Algunos similares y otros muy diferentes, sin embargo todos estos festejos comparten la alegría, la diversión y sentido de la comunidad que caracteriza a las naciones.

 

 

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